No hay ciudad unida sin respeto entre sus ciudadanos, no hay ciudad eficiente sin educación, sanidad y valores morales ni respeto por el otro, no hay ciudad libre si no se permite a todos participar, discrepar, manifestarse y decir en voz alta, y las veces que considere necesarias, lo que buenamente crea. No hay ciudad que se respete a sí misma si la política que se ejerce desde el ayuntamiento no refleja la voluntad REAL de la mayor parte de las personas que viven en ella.

 

Con casi un 50% de abstención en la mayoría de elecciones municipales celebradas hasta ahora en Sant Feliu de Llobregat, tenemos claro que aquí viven muchas personas cuya opinión se escucha tan sólo en la calle y en tertulias familiares. Gente que tiene mucho que aportar, en ocasiones hartos de la política profesional, de las noticias sobre corrupción e ineptitud desde diferentes instituciones, de leyes que pisotean derechos elementales y nos ponen a los pies de bancos y grandes empresas.

 

Nosotros salimos de entre las filas de esta gente desencantada, dolida, harta. Nos hemos juntado, iniciado mesas redondas, reuniones de trabajo, y puesto en común problemas y soluciones. Entre nosotros hay personas en paro, en riesgo de exclusión social, pequeños empresarios, sindicalistas, trabajadores de la sanidad, educación… Y tenemos claro que ese trabajo ciudadano ha de comenzar desde nuestro día a día, aquello que influye directamente en nuestra vida: lo municipal. Hemos madurado en este proceso, sin manual que nos asista, simplemente haciendo caso a aquello que sentimos y vemos en otros… cada vez que salimos a la calle, en una cola del supermercado o en tertulias con los amigos.

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El próximo mes de mayo puede, si la ciudadanía lo desea, convertirse en un mes crucial para que nuestra ciudad cambie a mejor, tras años de caminar a la deriva en temas sociales, económicos y de planificación urbanística. En Junts per Sant Feliu deseamos un cambio social, político y de mentalidad en nuestra ciudad. Básicamente, abogamos por el uso del sentido común en nuestro ayuntamiento, y buscamos terminar de una vez por todas con la política alejada de las personas.

 

Construyendo una alternativa municipalista de mayoría social

 

La diversidad y el consenso conllevan contraste de opiniones, debates, e incluso fricciones. Si se pretende construir una alternativa  que intenta ser de mayoría social, es lógico que haya momentos de dificultad, e incluso se cometan errores. Y en Junts per Sant Feliu hemos preferido que nuestras señas de identidad sean la transparencia, la participación, la autocrítica y la calidad democrática. El camino hasta llegar entre nosotros a consensos ha sido largo y dificil pero enriquecedor, nada que ver con los falsos consensos y la retórica vacía de la política tradicional. Pero al mismo tiempo, hemos conseguido poner en claro los problemas de nuestra ciudad, y hallado soluciones.

 

Un movimiento lleno de voluntarios y esperanza, con el acento en las personas

 

Nuestra primera regla es la defensa de los derechos humanos, por lo que estamos en contra de los recortes y los desahucios; apostamos por la cohesión social y la tolerancia; la defensa del medio ambiente; la justicia social y la calidad de vida de las personas y familias; consideramos que la educación es un pilar de la sociedad, y estamos convencidos de que necesitamos un municipio culturalmente activo.

Junts per Sant Feliu es un servicio al ciudadano, que abrirá de par en par las ventanas y puertas del Ayuntamiento, para que sean las personas quienes participen de forma real en la política. Ese es nuestro reto. Sí, JUNTOS GANAMOS, podemos cambiar la realidad en positivo, en beneficio de la gente. Impulsaremos consultas ciudadanas vinculantes no sólo cada cuatro años, sino de forma habitual, sobre asuntos decisivos de la ciudad.

 

Servicios públicos de calidad gestionados por el Ayuntamiento

 

Abogamos claramente por la remunicipalización de los servicios públicos. Aquellos servicios que fueron a parar a manos privadas por la gestión de la supuesta izquierda, deben retornar a la gestión del propio Ayuntamiento, al pueblo. Además de garantizar la calidad de los servicios, el ahorro se podría reinvertir en atender las necesidades sociales de muchos ciudadanos y ciudadanas.

 

También defendemos una política urbanística conservacionista de los espacios públicos, la recuperación del río Llobregat y de Collserola. Debemos poner fin a las políticas urbanísticas basadas en el ladrillo: es necesario un cambio de modelo de desarrollo económico en la ciudad. Apostamos también por el empleo verde, que genere riqueza y mejore la calidad de vida de los vecinos. Es básico reactivar los núcleos industriales son salarios dignos, también incentivando las energías alternativas, la sostenibilidad y la apuesta por empresas que generen valor añadido.

 

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